The Beatles visitan la España de Franco



The Beatles, viernes 2 de julio de 1965. 
Plaza de Toros de Las Ventas, Madrid. 


En febrero de 1965 el promotor español Paco Bermúdez contrataba a The Beatles para que hicieran dos presentaciones estelares en nuestro país. La primera tendría lugar el viernes 2 de julio, a las 8,30 de la tarde, en la plaza de toros de Las Ventas del Espíritu Santo, en Madrid. La segunda, el sábado, día 3, a la misma hora, en la Monumental de Barcelona. 



El promotor Paco Bermúdez, con Marlene Dietrich.
(Foto: propiedad de la familia Bermúdez)
(Todos los derechos reservados)



The Beatles. 1965. 
(Foto: RETNA)



El álbum Beatles for sale, publicado en diciembre de 1964. 




La expectación que entre los jóvenes creó la noticia fue grande, aunque las autoridades se encargarían de restarle trascendencia al hecho y calificarlo como otra mariconada más de los yeyés, sólo que en esta ocasión tal mariconada provenía de La Pérfida Albión, es decir, Inglaterra, que, por motivos político-propagandísticos, era el enemigo perfecto. Así podrían seguir anestesiando al país con titulares sobre el conflicto de Gibraltar y otros asuntos triviales que ensalzaban el patrioterismo y el chauvinismo exacerbado.



Francisco Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios. 


Con esa triquiñuela de verbena y pandereta, el régimen franquista pretendía desviar la atención de la cruda realidad, omitiendo que los españoles vivíamos inmersos en una dictadura militar o, como en el caso de mi padre, exiliados en ultramar por sus ideas políticas. Entretanto, media España emigraba a países como Suiza y Alemania para intentar mejorar su nivel de vida y su poder adquisitivo. 

El caso es que el promotor Bermúdez pagó cinco mil libras esterlinas -más otras doscientas mil pesetas al ministerio de Hacienda-, para que Los Beatles actuasen en España, en una operación limpia, sin mayores complicaciones. Tanto él como Brian Epstein, mánager de Los Beatles, eran caballeros y hombres de palabra.



Contrato entre Brian Epstein y Paco Bermúdez.  
(Documento propiedad de la familia Bermúdez)
(Todos los derechos reservados)



Al fin llegó la fecha soñada: el 2 de julio. Los Beatles, después de aterrizar en Barajas y dirigirse al hotel Sanvy para descansar y prestarse a la ineludible rueda de prensa, salieron disparados hacia la plaza de toros de Madrid, que no se llenó, tal vez por el precio de las entradas, o porque quizá no éramos tantos los seguidores de ese tipo de música.




Harrison, Starkey, Lennon y McCartney aterrizan en España. 
(Foto: Europa Press)


Las fans los reciben en la pista del aeropuerto de Barajas. 
(Foto: Radial Press)


La velada la abrió el trompetista Juan Cano -uno de los más solicitados session men españoles-, con un arreglo en clave de jazz del éxito eurovisivo Poupee de cire, poupee de son. Luego saltaron al ruedo The Rustiks tocando el Johnny B. Goode, de Chuck Berry, y con ella calentaron un poco el ambiente. La gente, que esperaba ansiosa que Los Beatles salieran por la puerta de toriles, les pidió otra y ellos accedieron.



Programa del concierto de The Beatles en Madrid. 
(Documento cedido por Ignacio Martín Sequeros, de Los Pekenikes)



Acto seguido Torrebruno, el popular showman, presentaba al dúo Martin´s Brothers, que sólo pudieron cantar una canción, Contigo en la playa, porque el respetable los recibió con pitos y abucheos. Entonces apareció The Trinidad Steel Band, el grupo con el que el cantante Phil Trim -futuro vocalista de Los Pop-Tops- llegó a España. Los silbidos continuaron, pero ellos, impasibles, tocaron las tres canciones que les correspondían.

Para acabar de rematar la faena, cogió los trastos el cantante melódico Michel, y entre división de opiniones -unos se acordaban de su padre, otros de su madre- interpretó cosas tan “en la onda” como Oh sole mio y una cursi adaptación al castellano del Downtown, de Petula Clark, titulada Ciao ciao. El público ya empezaba a impacientarse y a mosquearse con tanto manso escarbando el albero y sin embestir.

El entuerto lo arreglaron Los Pekenikes, con Pepe Barranco saludando al tendido con montera en mano. Entre los vítores de los asistentes recibieron al toro a “porta gayola” y, como si de Juan Belmonte se tratara, cambiaron las distancias interpretando cinco tandas de naturales: Los cuatro muleros, Muñeca vestida de azul, El tururururú, La bamba y Twist and shout. La estocada fue en todo el hoyo de las agujas y no hizo falta descabello ni puntilla. Los pañuelos blancos hicieron acto de presencia y la presidencia les otorgó las dos orejas y el rabo. La salida por la Puerta Grande a hombros de los capitalistas estaba asegurada. El apoderado y el mayoral respiraban tranquilos.



Pepe Barranco, Alfonso Sainz, Ignacio Martín Sequeros, Tony Luz, 
Lucas Sainz y Pablo Argote.  Los Pekenikes, 1965. 



Los diestros y diestras que torearon después de ellos se tuvieron que contentar con sendas faenas de aliño. Tanto Freddie Davis, The Beat Chicks -su baterista, Christine, hizo un aplaudido solo con los tambores-, y The Modern 4, no pudieron, o no supieron, estar a la altura de las circunstancias, sobre todo con el buen sabor de boca que habían dejado Los Pekenikes.



Lennon, guitarra Rickenbacker, soporte para la armónica y un gris. 



En eso llegó el descanso, y tras diez minutos de preparativos, con los cuatro Beatles esperando en la enfermería, éstos salieron raudos hacia el escenario, enchufaron sus guitarras Gretsch, Rickenbacker y el bajo Höfner en sus amplificadores Vox y arrancaron con el riff de Twist and shout. Mientras, John Lennon se desgañitaba a placer tocado con un típico sombrero cordobés. Al finalizar el tema, Paul McCartney, en un casi perfecto castellano, saludó y presentó la siguiente canción, She´s a woman, en la que él llevaría la voz cantante.



Los Beatles en el ruedo, el público en los tendidos. 
(Foto: Revista Triunfo / Sánchez Martínez y Radial Press)



Así, rápidamente, fueron desgranando uno a uno los temas de su repertorio: I´m a loser (Lennon: armónica y voz solista), Can´t buy me love (Macca: voz solista), Baby´s in black (Lennon y Macca), I wanna be your man (lo cantó Ringo), A hard day´s night (Lennon y Macca), Everybody´s trying to be my baby -de Carl Perkins- (George Harrison: voz), Rock and roll music -de Chuck Berry-, I feel fine (Lennon), Ticket to ride (Lennon y Macca), y Long tall Sally -de Little Richard-, que Paul McCartney interpretó como un poseso, concluyendo con ella la actuación de The Beatles en Madrid.



Revista Discóbolo. Julio de 1965. 



La gente pidió más, pero fue inútil. Torrebruno tuvo que hacer un quite final, despidiéndose en nombre de los artistas que habían intervenido, y todos y todas regresaron a sus casas con una sonrisa de oreja a oreja, aunque el show de los cuatro melenudos de Liverpool se antojó demasiado breve y sin vuelta al ruedo. A la salida no hubo ni incidentes ni altercados. Tampoco malos rollos con los grises (la policía uniformada franquista), que estaban a la que caía.




Aspecto de la plaza de toros. El público era escaso.
(Foto: Revista Triunfo)



Bienvenido Mr. Beatle. Juega flamenca post-concierto en Madrid. 
(Foto: Europa Press)


Al día siguiente, John, Paul, George y Ringo volaban en un avión Caravell con destino al aeropuerto del Prat, en Barcelona. Al aterrizar, la presidenta de su Club de Fans en España les regaló unos llaveritos, y la cantante Franciska les entregó cuatro monteras para que todo fuese “typical Spanish”. Tal y como estipulaban los cánones. 

Tras las fotos de rigor, se subieron en un automóvil que los llevaría al hotel Avenida Palace, donde fueron recibidos a la entrada por unos cuantos curiosos. A las 7 de la tarde, después de echar una cabezadita, los cuatro dieron su consabida conferencia de prensa para unos veinte periodistas, ayudados por una intérprete que había contratado Paco Bermúdez.



UNA EXCLUSIVA DE "FRANCISCO BERMÚDEZ ESPECTÁCULOS INTERNACIONALES".



A las ocho y media de la tarde arrancó el espectáculo, con una Monumental abarrotada. Había mucho más público que en Madrid y el repertorio fue prácticamente el mismo. Como teloneros actuaron dos grandes bandas españolas: Los Shakers, de Madrid, reyes indiscutibles del rhythm and blues patrio, que grababan para la RCA Victor; y Los Sirex, del área barcelonesa de La Gran Vía, pertenecientes al sello Vergara. 



Los Shakers, 1966: Ricardo Sáenz de Heredia, Ricky Morales, 
Vicente Martínez y Fernando "El Chino" Sáenz de Heredia.  
(Foto: Cortesía de Ricardo Sáenz de Heredia)



Los Shakers, según recuerda su baterista, lider y cantante, Ricardo Sáenz de Heredia, tocaron You really got me (de The Kinks) y Gloria (de los irlandeses Them), dos temas fundamentales del r&b británico, que fueron coreados por los asistentes, a pesar de que la mayoría de éstos no los habían escuchado en sus versiones originales. 



Los Sirex, 1964: Manuel Madruga Quebradas, Luis Gomis Prunera, Guillermo 
Rodríguez Holgado, Antonio Miquel Cerveró "Leslie" y José Fontsere Portolés.



Por su parte, Los Sirex se despacharon con otra de sus habituales descargas rocanroleras. Dado que aquella misma noche tenían programada otra actuación en Cornellá, tuvieron que salir pitando de la Plaza de Toros nada más empezar el segundo tema de los Beatles, como recuerda con cierta desazón su bajista y alma mater, Guillermo Rodríguez Holgado, quien nos describe los medios técnicos con que contó aquel espectáculo en la Monumental:  

A José Luis Alberdi -dueño de la tienda de instrumentos que lleva su apellido-, los organizadores le pidieron que instalase una etapa de potencia casera para añadir 500 watios al equipo de sonido, que era el de la misma plaza de toros, lo que nos puede dar una idea de los medios técnicos con los que contó aquel espectáculo. José Luis, que astutamente se había metido debajo del escenario con un magnetofón Revox, intentó grabar la actuación de The Beatles, pero su manager, Brian Epstein, al darse cuenta de la triquiñuela la emprendió a patadas con el magnetofón y armó un pifostie de mil demonios.”   





Al concluir su actuación, los Beatles regresaron al hotel y montaron una fiesta privada que motivó las quejas de los clientes de las habitaciones contiguas. El entuerto lo tuvo que resolver el promotor Paco Bermúdez, que, pese a ser un detallista de lo más meticuloso, siempre estaba dispuesto a aprender de sus colegas de profesión, como nos confirma su secretaria, María del Carmen del Pozo:  

“Después del show, Los Beatles estaban en su suite del hotel Avenida Palace escuchando música. Los clientes de las habitaciones contiguas se estaban quejando del ruido y el encargado llamó al señor Bermúdez a su habitación. Don Francisco, que estaba durmiendo, salió en pijama, y con Javier Mir, un agente de su compañía, fue a la habitación de Brian Epstein, manager de Los Beatles. 

Al tocar la puerta, apareció Epstein, también en pijama y desaliñado. Entonces el señor Bermúdez le transmitió las quejas, Epstein dijo: one moment please, los dejó esperando en la entrada, se aseó y afeitó, se puso un traje impecable, se fue a ver a sus pupilos y les dijo: Chicos, es muy tarde, a dormir. Inmediatamente Los Beatles pararon la juerga. 

Don Francisco comentó entonces: ¡Que lección me ha dado este hombre! Ha hecho todo esto para imprimir respeto a sus artistas. De haber ido en pijama, como nosotros, no le hubiesen hecho ni caso.”



Brian Epstein, mánager de The Beatles, desayunando.
(Foto: NEMS)


El domingo por la mañana, John, Paul, George y Ringo volvieron a subirse a un avión y desaparecieron entre las nubes y el cielo azul del estío español. Su visita había sido algo parecido al guión que ideó Juan Antonio Bardem para la película Bienvenido Mister Marshall (Luis García Berlanga -1952-). 



Hola y ... adiós ...  
Bienvenido Mister Marshall (1952).



Casi cuatro meses más tarde, el 26 de Octubre de aquel mismo año, la Reina Isabel II de Inglaterra les entregaba en el palacio de Buckingham sus medallas como miembros de la Orden del Imperio Británico. Otros miembros de dicha Orden -veteranos de guerra en su mayoría- devolvieron sus medallas en señal protesta. Según ellos, The Beatles no se habían jugado la vida como para hacerse acreedores a ellas. Tenían razón, pero el Reino Unido estaba ingresando un montón de divisas gracias a ellos. ¡Poderoso caballero don Dinero!



Miembros de la Orden del Imperio Británico.  Octubre de 1965. 




* EN 1969, JOHN LENNON DEVOLVIÓ SU MEDALLA COMO MIEMBRO DE LA ORDEN DEL IMPERIO BRITÁNICO, POR EL APOYO QUE SU PAÍS BRINDÓ A LOS ESTADOS UNIDOS EN LA GUERRA DE VIETNAM. 


FRANCISCO BERMÚDEZ (7 DE OCTUBRE DE 1922 - 26 DE DICIEMBRE DE 1998), DESDE SU OFICINA EN LA DÉCIMA PLANTA DEL NÚMERO 62 DE LA GRAN VÍA MADRILEÑA LLEVÓ LA CONTRATACIÓN DE MÁS DE DOSCIENTAS FIGURAS INTERNACIONALES, ENTRE LAS QUE DESTACAN JORGE NEGRETE, CHUCK BERRY, VINCE TAYLOR, CLIFF RICHARD & THE SHADOWS, IKE & TINA TURNER, LOUIS ARMSTRONG, LIONEL HAMPTON, LIZA MINELLI, MARLENE DIETRICH, TOM JONES, ARETHA FRANKLIN, ARTHUR CONLEY, CHARLES AZNAVOUR, PÉREZ PRADO, GENE PITNEY, JOHNNY RAY, RAQUEL WELCH, RITA PAVONE, SARA VAUGHAN, SAMMY DAVIS JR, JOHNNY HALLYDAY, PAUL ANKA, RAY CHARLES, SILVIE VARTAN, THE SUPREMES, CHICK COREA, JIMMY CLIFF, Y MARTHA REEVES & THE VANDELLAS, POR MENCIONAR SÓLO UNAS CUANTAS. 
DIRIGIÓ TAMBIÉN LA CARRERA DEL CANTANTE ESPAÑOL RAPHAEL. ESTABA CASADO CON DOLORES LANE GRANT, “LOLITA”, UNA INGLESA CON NOMBRE ESPAÑOL, VEINTICINCO AÑOS MENOR QUE ÉL. 


BRIAN EPSTEIN (19 DE SEPTIEMBRE DE 1934 - 27 DE AGOSTO DE 1967) , DUEÑO DE UN PAR DE TIENDAS DE DISCOS DE LIVERPOOL, SE CONVIRTIÓ EN MÁNAGER DE THE BEATLES EL 10 DE DICIEMBRE DE 1961, Y DIRIGIÓ LA CARRERA DE ÉSTOS HASTA SU FALLECIMIENTO, EN 1967, POR UNA INTOXICACIÓN CON BARBITÚRICOS. DIRIGIÓ TAMBIÉN A OTROS GRUPOS Y ARTISTAS, COMO BILLY J. KRAMER & THE DAKOTAS, THE FOURMOST, GERRY & THE PACEMAKERS Y CILLA BLACK.

Próximo capítulo: The Animals devoran España. 

Esta historia está tomada íntegramente del libro de Salvador Domínguez: 


© del texto: Salvador Domínguez 
Testimonios originales y protegidos legalmente. 
© de las fotografías reservado a sus autores y/o a los propietarios de los archivos gráficos.



Los 21 riffs más machacados del Hard Rock


Hard Rock y Heavy Metal.

El Hard Rock se destapó en la primavera de 1966, cuando Eric Clapton, Jack Bruce y Ginger Baker formaron Cream, el primer power trío de la historia que recibió el calificativo de "supergrupo". Aquel hard rock se caracterizaba por la solvencia instrumental de sus músicos, el alto volumen de sus ejecuciones, en las que las improvisaciones jugaban un papel preponderante, y por su afinidad o cercanía al blues. 




Jack Bruce, Eric Clapton y Ginger Baker.
Cream, noviembre de 1966. 


A los pocos meses de la irrupción de Cream hizo su aparición The Jimi Hendrix Experience, que terminó de establecer el término "hard rock", el cual obtendría su confirmación con la llegada de The Jeff Beck Group, Led Zeppelin, Black Sabbath, Free, Deep Purple y otros grupos que certificaron su importancia y su trascendencia.




Mitch Mitchell, Jimi Hendrix y Noel Redding. 
The Jimi Hendrix Experience, junio de 1967. 


Sin embargo, antes de la creación de Cream hubo algunos precedentes que hicieron intuir la llegada del hard rock y sus abrasivas guitarras: 


1- En el verano de 1964, The Kinks, un cuarteto del norte de Londres, causaron verdadero revuelo entre la comunidad de las seis cuerdas con sus riffs obstinatos en clave I, IV, V. Cuarenta y tantos años después de la grabación de You really got me, permanecen las secuelas. 


Pete Quaife, Mick Avory, Dave Davies y Ray Davies. 
The Kinks. 1964. 


Riff de You really got me (1964). 


2- En octubre de aquel mismo año, Eric Clapton, el guitarrista de The Yardbirds, atizó más leña al fuego con su estamínica versión de I ain´t got you, un blues que Jimmy Reed y Billy Boy Arnold popularizaron entre la comunidad afroamericana de los años cincuenta.


Keith Relf y Eric Clapton (Fender Telecaster - Vox AC-30).
The Yardbirds, 1964.


Riff de I ain´t got you (1964).


3- En 1965 aparecieron The Who, un cuarteto mod del duro barrio londinense de Shepherd´s Bush, que interpretaban temas de la Tamla Motown a todo volumen, escupiendo decibelios a mansalva con sus aparatosos amplificadores diseñados por Jim Marshall, que desde entonces formarían parte de la estética hardrockera.


Keith Moon, John Entwistle, Pete Townshend y Roger Daltrey.
The Who, 1965. 


Jim Marshall publicita sus productos. 1969.


Temas como Can´t explain -con el session man Jimmy Page a la guitarra de ritmo- y My generation asombraron por su `sobredosis´ de vatios y por su violenta agresividad, y situaron a su guitarrista y compositor, Pete Townshend, en la cúspide del rock.


Riff de I can´t explain (1965).


Riff de My generation (1965).


4- Aquel año de 1965, Jeff Beck, el reemplazo de Eric Clapton en The Yardbirds, asombró al personal con su revisión del clásico de rhythm and blues The train kept a-rollin´, inspirada en la que grabó The Rock ´n´ Roll Trio, de Johnny Burnette, allá por 1956.


Chris Dreja, Paul Samwell-Smith, Jim McCarthy, Keith Relf y Jeff Beck.
The Yardbirds, 1965.


Riff de The train kept a-rollin´ (1965).


5- La aparición, en las Navidades de 1966, de The Jimi Hendrix Experience en la escena musical londinense fue francamente reveladora. Especialmente con riffs como el de Purple haze (1967), una oda psicodélica al LSD.


Noel Redding, Jimi Hendrix y Mitch Mitchell.
The Jimi Hendrix Experience, 1967.


Riff de Purple haze (1967).


 6- Cream no quisieron que el zurdo de Seattle les ganase terreno, y se sacaron de la manga el inmortal Sunshine of your love (1967), cuyo riff, con cierre cromático, dio la vuelta al planeta Tierra.


Jack Bruce, Ginger Baker y Eric Clapton.
Cream, 1967.


Riff de Sunshine of your love (1967).


7- Naturalmente, Hendrix no estaba por la labor de dejarse ganar la partida y sorprendió a todos con este riff, en las cuerdas graves de la guitarra, que presenta el tema Manic Depression (1967).


Riff de Manic depression (1967).


8- Jimmy Page, un joven y reputado músico de sesión, que en 1966 había formado un temible tandem guitarrero junto a Jeff Beck en The Yardbirds, tras la disolución de éstos -en el verano de 1968- formó su propio grupo: Led Zeppelin.


Jimmy Page. Led Zeppelin, 1968.


De todos los riffs que Page aportó a la liturgia del heavy rock, probablemente sea el de Whole lotta love (1969) el que mayor huella haya dejado.


Riff de Whole lotta love (1969).


9- El Riff marcó la Edad de Oro del hard rock. Esta es una llamada al aquelarre promovida por Black Sabbath, iniciadores del rock demoníaco, con textos sobre ocultismo, magia negra y destrucción, argumentos que siguen vigentes hoy, en la segunda década del Tercer Milenio. En realidad, son tres notas, con un intervalo conocido como `tritono´, prohibido, perseguido y castigado en tiempos de la Inquisición.
Hendrix ya lo había puesto en práctica en la introducción al riff de Purple haze.


Geezer Butler, Ozzy Osbourne, Tony Iomi y Bill Ward.
Black Sabbath, 1970.


Tritono - Diabolus in musicae.


10- Black Sabbath extendieron el término "heavy metal", que sería refrendado por Deep Purple en su álbum Deep Purple in rock (1970). Su guitarrista, Ritchie Blackmore, ya había demostrado su capacidad técnica en instrumentales como Wring that neck (1968), aunque su momento de mayor gloria llegó con temas como Speed king, Black night (1970) y Smoke on the water (1972), cuyo riff sigue resonando como un trueno.


Ritchie Blackmore. 1972.


Riff de Smoke on the water (1972).


11- En 1972, Led Zeppelin reciclaron el viejo rock and roll de los años cincuenta con el clásico tema del mismo nombre: Rock and roll, cuyo riff principal sigue la progresión I, IV, V (LA, RE, MI).



Jimmy Page y Robert Plant. Led Zeppelin, 1972.


Riff de Rock and roll (1972).


Poco después, sofisticarían sus formas en elepés como Houses of the holy (1973), Physical graffiti (1975) y Presence (1976).

Aquí tenemos un riff descendente, en tríadas, como el que pusieron en práctica en Kashmir (1973).


Riff descendente de Kashmir (1973).


12- Pero la revolución sónica de la guitarra de hard rock y heavy metal llegó en 1978, con la irrupción de Eddie Van Halen y su homónima banda formada en los suburbios de Los Ángeles.


Eddie Van Halen, 1980.


En Runnin´ with the devil (1978) las x del pentagrama y de la tablatura nos indican golpes percusivos -con la mano derecha- y `raspados´ con la púa. El tema se grabó con la guitarra afinada un semitono más bajo (Mib, Lab, Reb, Solb, Sib, Mib). El riff es una sucesión de tríadas.


Riff de Runnin´ with the devil (1978).


13- En 1979, AC/DC encandilaron a los aficionados con este riff de Highway to hell, uno de los himnos más reconocibles del hard rock. El grupo estaba formado por escoceses criados en Australia.


Riff de Highway to hell (1979).


Angus y Malcom Young. AC/DC.


14- Tras la muerte de su cantante, Bon Scott, los hermanos Angus y Malcom Young continuaron su imparable marcha guitarrera con riffs tan incendiarios como el de Back in black (1980).


Riff de Back in black (1980).


15- En 1979, el cantante Ozzy Osbourne abandonaba Black Sabbath para formar su propia banda: Blizzard of Oz. En la ciudad de Los Ángeles descubriría un nuevo talento de las 6 cuerdas: Randy Rhoads, que modeló riffs tan novedosos, potentes e inspirados como el de Crazy train (1980).


Ozzy Osbourne y Randy Rhoads. 1980.


Riff de Crazy train (1980).


16- Mientras tanto, Eddie Van Halen seguía asombrando al personal con sus técnicas de "tapping", y con unos mortíferos riffs basados en las tríadas (acordes de sólo 3 notas) propias del rhythm and blues, que Hendrix había incorporado a su estilo (en Wait until tomorrow, The wind cries Mary ...) y que previamente habían hecho famoso a Steve Cropper, el rey de la guitarra de soul music.

Un ejemplo característico de estos riffs en tríadas es el de Unchained (1981), en el que Eddie afinó su guitarra de la siguiente manera: REb, LAb, REb, SOLb, SIb, MIb -de sexta cuerda a primera- .


Riff de Unchained (1981).


17- En 1983, Jake E Lee, un guitarrista de San Diego, California, se convertía en el reemplazo del malogrado Randy Rhoads en la banda del cantante Ozzy Osbourne.


Jake E. Lee. Ozzy Osbourne´s Band. 1984.


Jake debutó en el álbum Bark at the moon, que contenía riffs tan demoledores como este de Rock and roll rebel.


Riff de Rock and roll rebel (1983).


18- A mediados de los años ochenta, en la bahía de San Francisco surgieron una serie de bandas que encabezaron el thrash metal. Metallica, Megadeth, Testament y Exodus cabalgaban triunfantes hacia el apocalipsis decibélico, destrozando a su paso un sin fin de tímpanos torturados.


Metallica. 1985.


Veamos el riff de introducción al tema Enter sandman (1991), de Metallica.


Riff de Enter sandman (1991).


James Hetfield y Kirk Hammett. Metallica.


19- En 1990, el cuarteto tejano Pantera publicaba su quinto álbum: Cowboys from hell, y causaba una auténtica revolución sonora dentro del Heavy Metal. Su guitarrista, Dimebag Darrell, plasmaba los ángulos más lacerantes y violentos del groove metal, un subgénero que perfeccionarían en subsiguientes discos: Vulgar display of power (1992), Far beyond driven (1994) y The great southern trendkill (1996), uno de cuyos temas, Drag the waters, nos presentó uno de los riffs de guitarra más brutales de aquella década dominada por la música grunge y el rap.


Dimebag Darrell. Pantera, 1996.


Afina tu guitarra 3 semitonos más abajo de lo habitual: DO#-FA#-SI-MI-SOL#-DO#, y dale duro a las cuerdas graves de tu guitarra.


Riff de Drag the waters (1996).


20- En 1991, Nirvana, un trío de la ciudad de Seattle, publicó Nevermind, un disco que vendió millones de copias y dibujó el esquema de la música grunge. Su líder, cantante y compositor, Kurt Cobain, solía afinar su guitarra 1 tono más abajo de lo habitual: RE-SOL-DO-FA-LA-RE, y añadía a su sonido el efecto de un flanger, como hizo en Come as you are (1991), uno de los temas más emblemáticos del grupo.


Kurt Cobain, una Fender Mustang y varios pedales vintage.


Riff de Come as you are (1991).


21- En 1995, Marilyn Manson hizo una versión del tema Sweet dreams -de The Eurythmics-, producida por Trent Reznor. Un año después, el grupo escandalizaba a los adultos con The beautiful people, cuyo riff de guitarra semejaba una cortadora de césped segando cabezas.


Marilyn Manson. 1996.


Afina la sexta cuerda de tu guitarra en RE. Afinación Dropped D.


Riff de The beautiful people (1996).


Este tema lleva una medida de 12x8. Es un compás cuaternario.

El numerador 12 indica que se divide en doce tercios (cuatro partes de tres tercios).

El denominador 8 indica que la figura que dura un tercio o fracción es la corchea.

12 x 8 quiere decir que entran doce corcheas en cuatro partes.



Esta historia está tomada íntegramente del método de Salvador Domínguez:
(Carish, 1998)


© del texto: Salvador Domínguez
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